La verdadera PAZ

La verdadera paz

 Por Samuel Arango M.

Un hombre, cansado de esperar que la fortuna le sonriera, decidió vender su tierrita y caminar por el mundo para buscar una mina de diamantes que le asegurara una vida holgada y una vejez tranquila. Durante meses viajó por todo el país buscando su oportunidad. Al final, sin un centavo en el bolsillo, desesperanzado, triste, fracasado, regresó a su pueblo. Al llegar encontró que quien le había comprado su terruño había encontrado en él una inmensa mina de diamantes y era ahora el hombre más rico del universo. 

Sí, esa es una historia conocida que nos repiten en charlas de motivación. También ahora es un ejemplo para reflexionar, porque uno se pregunta si en todos estos procesos de paz que hay en el país,  de pronto estamos buscándola donde no está. O la PAZ es algo más profundo y tiene que ver con cada uno de nosotros.

Valdría la pena intentar un proceso de paz basado en la reflexión, en la interiorización de conceptos universales que rigen la existencia humana. Los que predicaron Buda, Mahoma, Jesucristo, Mahatma Gandhi, Teresa de Calcuta. No se trata de abrir cuentas bancarias para todos. Se trata de hacer una revolución en los corazones y en las almas. Se trata de esculcar en el fondo de todos nosotros los valores de autoestima, de conocimiento y respeto del ser humano como tal,  de espiritualidad entendida como el otro elemento, sine qua non, que conforma la existencia humana.

Se trata de interiorizarnos para encontrarnos y encontrar a los demás y ver que somos distintos e iguales al mismo tiempo, pero respetables todos. De que si no hay un compromiso interior por  la vida, por la salud, por la educación, por el desarrollo, no hay paz. Que para lograr la paz exterior hay que buscar con ahínco y constancia la paz interior. Paz es perdonar y empezar de nuevo. Paz es lograr el despego de lo superfluo, de lo material. La paz no está en el cuerpo, en las cosas, es un estado del alma. Paz es compartir no solo lo que se tiene sino lo que se es. Es dar amor, es brindar apoyo, es servir de hombro a quien lo necesita para llorar o descansar. Es acompañar al que está solitario, es sacrificarse por el bien de los demás. Es buscar la felicidad en la tierra con la seguridad de que la paz es un bien comunitario. Paz es la capacidad de tolerarnos, de entendernos y respetarnos en medio de todas las diferencias. Paz es desterrar las armas, enterrarlas. Es desarmar los espíritus. Es gastarse todo el empeño en progresar juntos. Paz es sentarse a idear un mundo mejor, una ciudad mejor, un barrio o pueblo mejor, una familia mejor.

Paz es encontrar en el fondo del alma los elementos que nos harán felices. Es equilibrio, es bondad, es disciplina.

La paz no se encuentra en los papeles, en las leyes, en las amnistías políticas y pasajeras. Es un profundo convencimiento, tan hondo que nos hace actuar febrilmente para alcanzarla. Es empezar una y otra vez, de cero, la construcción del mundo de nuestros anhelos. Es ponerle emoción y creatividad a la existencia. Es vivir unidos en un esfuerzo común por realizar un sueño.

La paz se trabaja en uno mismo, en nuestro alrededor. Paz de los hermanos entre sí, entre los padres, con los hijos, con los amigos, con los vecinos, con los compañeros, con los ciudadanos, con todos. La paz no es excluyente.

Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Ahí está la clave. Voluntad de salir adelante, voluntad de hacer habitable nuestro mundo. Voluntad de servir, de enfrentar los problemas con decisión, con coraje, con generosidad. La paz es para los que aman, los que luchan, los que se estiman, los que respetan, los que no creen que el dinero lo es todo, los que dan y dan y dan y dando reciben paz.

La paz no es un programa mal planteado de gobierno o de candidato a disfrutar el poder omnipoderoso. La paz es una cultura interior. Paz es encontrarse a sí mismo y proyectar su luz sobre los otros.

La paz es una navidad eterna, es voluntad, buena voluntad.

No son lo mismo la paz del Papa Francisco y la paz de La Habana.

“No existen caminos para la paz, la paz es el camino”. (Mahatma Gandhi)

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